La empresa reconoce el problema, pero ante una situación excepcional, Endesa responde con medidas insuficientes y sin una solución real que facilite la movilidad y el trabajo.
Durante meses hemos solicitado una medida tan razonable como permitir el teletrabajo durante la semana del Gran Premio de F1 en Madrid. El propio Ayuntamiento de Madrid ha advertido de los problemas de movilidad, cortes de tráfico y dificultades de acceso que provocará el evento.
Ayer mismo volvimos a solicitar a la empresa que autorizase teletrabajar del 7 al 11 de septiembre. Hoy, como siempre “in extremis”, la dirección nos ha trasladado las medidas a adoptar en esta situación extraordinaria. Y, lamentablemente, consisten en pedir a la plantilla que afronte esta circunstancia casi con normalidad.
No se habilita teletrabajo extraordinario. No se reducen los días de presencialidad obligatoria. No se ofrece una solución real a una situación excepcional.
La principal medida anunciada consiste en adelantar la entrada y la salida. Es decir, ante un problema de movilidad sin precedentes, la respuesta es que salgamos antes de casa o sacrifiquemos días de vacaciones, que es la otra alternativa que tenemos.
Resulta difícil entender que una empresa del tamaño, solvencia y prestigio de Endesa considere suficiente una medida que traslada el problema a las personas trabajadoras en lugar de resolverlo.
Eso sí, después de meses esperándola, al menos ya sabemos cuál es la respuesta de la dirección. Y parece que para la empresa la flexibilidad consiste en adaptarnos nosotros a la F1. No al revés.