Si un protocolo obliga al trabajador a interpretar lo que debería estar regulado, deja de ser una herramienta preventiva y pasa a ser una fuente de incertidumbre. ¿Qué hacer ante alerta naranja de la AEMET? ¿Puedo teletrabajar o tengo que acudir presencial? El protocolo FMA dice que ante alerta naranja no aplican normas excepcionales. Ir puede ser arriesgado. No ir también.
La empresa asegura tener un protocolo para afrontar los fenómenos meteorológicos adversos, el llamado Protocolo FMA, implantado recientemente.
Sin embargo, cuando la AEMET emite una alerta naranja -al considerar que existe un peligro importante- el FMA la trata prácticamente como una jornada normal: presencialidad ordinaria y recomendaciones generales. Solo ha servido para cubrir expediente y formalmente cumplir con la obligación legal de tenerlo. Pero en lo importante, dar certezas a la plantilla, se queda muy corto.
Ante un riesgo importante que afecta precisamente a los desplazamientos, quienes pueden teletrabajar siguen teniendo las mismas dudas: ¿acudir y asumir el riesgo? ¿teletrabajar sin saber si está autorizado? ¿confiar en el destino para que la alerta naranja no se convierta en roja y el riesgo sea aún mayor? ¿esperar instrucciones improvisadas? Ante una alerta naranja existen varios tipos de riesgo. Ir puede ser arriesgado. No ir también.
Entre 2018 y 2024, la AEMET emitió un total de 228 alertas rojas y, dado que las predicciones meteorológicas se basan en modelos dinámicos y las condiciones del clima pueden cambiar muy rápido, si se intensifican las condiciones del clima, muy probablemente muchas de ellas fueron previamente naranjas. De ahí la importancia de establecer condiciones excepcionales también para este tipo de avisos, no solo para los rojos. No olvidemos que hablamos de seguir trabajando, pero desde casa y más seguros, no de tomarnos un día de vacaciones.
En CCOO lo tenemos claro: lo que debería haber sido un protocolo preventivo lo han convertido en un protocolo organizativo que no debería servir solo para cubrir el expediente. Debe proteger, anticiparse y dar instrucciones claras. Un protocolo útil debería resolver estas situaciones antes de que ocurran. Si después de leerlo y recibir formación seguimos teniendo las mismas preguntas, quizá el problema sea el propio protocolo. Si obliga al trabajador a interpretar lo que debería estar claramente regulado, deja de ser una herramienta preventiva y pasa a ser una fuente de incertidumbre.
Desde CCOO seguimos pensando que un buen acuerdo siempre es mejor que una mala imposición. Todavía estamos a tiempo de hacer bien las cosas y reiteramos nuestra disposición a revisarlo conjuntamente y consensuar un protocolo útil, claro y preventivo.