Endesa ha decidido ponerse la camiseta de “gran contribuyente fiscal” y salir al campo con el marcador ya preparado: casi 5.000 M€ en impuestos en 2025, 13,7 M€ diarios y un despliegue de cifras digno de final de Champions. La foto queda estupenda. El problema, como casi siempre, está en la letra pequeña: que la mitad de estos impuestos la pagan clientes, trabajadores o terceros y que la empresa simplemente recauda e ingresa a Hacienda.
La última campaña corporativa de Endesa nos presenta una imagen de gran contribuyente fiscal: 4.996 M€ de “contribución tributaria” y 13,7 M€ diarios en impuestos. El titular impresiona. La realidad necesita algo más de contexto.
De esos casi 5.000 millones, 2.593 M€ (52 %) son impuestos recaudados, principalmente IVA, impuesto eléctrico y retenciones, que no salen de la caja de Endesa, sino de la factura de los clientes o de la nómina de los trabajadores.
Por su parte, el Impuesto sobre Sociedades supone 681 M€ de gasto contable, con un tipo efectivo del 23,1 % al 23,4 %, inferior al tipo nominal del 25 %.
Mientras Endesa presume de su aportación fiscal, en 2026 ha repartido 1.673 millones de euros en dividendos, una cifra equivalente a unos 2,5 euros para los accionistas por cada euro contabilizado en concepto de Impuesto sobre Sociedades.
Además, el 71,245% del capital de Endesa está controlado por el grupo Enel, por lo que la mayor parte de ese dividendo termina en manos de su accionista mayoritario. En Italia.
Desde CCOO no cuestionamos que Endesa pague impuestos. Cuestionamos que se presente como esfuerzo propio lo que en gran medida pagan clientes y trabajadores. Porque una cosa es contribuir a Hacienda y otra muy distinta ponerse medallas con el dinero ajeno.
Menos propaganda fiscal y más transparencia. Que ponerse la camiseta de España está muy bien, pero conviene explicar quién la está pagando realmente.